Conozca cómo los patrones alimenticios influyen en la salud cardiovascular y qué hábitos nutricionales se asocian con el bienestar del corazón, según la evidencia científica actual.
El sodio presente en la sal y los alimentos procesados puede influir en la retención de líquidos y la presión sobre las paredes arteriales. Reducir su consumo es una de las recomendaciones más extendidas en las guías de salud cardiovascular internacionales.
El potasio, abundante en plátano, aguacate, leguminosas y vegetales de hoja verde, actúa como contrapeso natural al sodio en el organismo. Mantener un buen equilibrio entre estos dos minerales es clave para la salud cardiovascular.
La fibra soluble presente en la avena, las frutas y las leguminosas contribuye a la regulación de los niveles de colesterol en sangre, un factor relacionado con el bienestar de las arterias.
Las investigaciones actuales distinguen entre tipos de grasas. Las insaturadas (aceite de oliva, frutos secos, pescado azul) son preferibles a las grasas saturadas y trans para el mantenimiento de la salud cardiovascular.
Los siguientes hábitos alimenticios han sido identificados por organismos de salud internacionales como favorables para el bienestar cardiovascular a largo plazo.
Aumentar el consumo diario de verduras y hortalizas aporta vitaminas, minerales y antioxidantes esenciales.
Reducir snacks, embutidos y comidas preparadas disminuye la ingesta inadvertida de sodio y grasas no saludables.
Priorizar el agua y las infusiones sin azúcar sobre bebidas carbonatadas y jugos industriales.
El vapor, el horneado y el salteado con poco aceite preservan los nutrientes mejor que las frituras.
Los contenidos de esta guía se basan en recomendaciones de organismos internacionales de salud.
Lineamientos sobre consumo de sal, azúcar y grasas para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Patrón alimenticio ampliamente estudiado con énfasis en frutas, verduras y lácteos bajos en grasa.
Estudios observacionales y ensayos clínicos publicados en revistas especializadas en nutrición cardiovascular.
"Incorporar más frutas y leguminosas a mi dieta fue más fácil de lo que pensaba. La clave fue aprender a cocinarlas de formas distintas y encontrar recetas adaptadas a nuestra cocina colombiana."
"Reducir la sal fue el cambio más difícil al principio, pero con hierbas como el cilantro y el comino los sabores son igual de buenos. Ahora ni extraño agregarle más sal a la comida."
"Aprender sobre la dieta DASH me dio una guía clara de por dónde empezar. No se trata de seguir una dieta restrictiva sino de equilibrar mejor lo que ya como normalmente."
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